Los mismos derechos a todos

uruguai2Después del Senado fue el turno de la Cámara de Diputados de Uruguay decir “si” para el proyecto de ley que autoriza el matrimonio entre homosexuales. Con esto, Uruguay se tornó la decima segunda nación en el mundo y la segunda en América latina, por detrás de Argentina, a legalizar el casamiento entre personas del mismo sexo, que ahora tendrán derecho, incluso, a adoptar niños.  El proyecto tuve a favor 71  votos de los 92 parlamentarios presentes a la sesión. En el Senado el marcador fue más amplio, 23 votos a favor y 8 contra el proyecto. Según la ley “matrimonio es la unión entre dos individuos sin importar género u orientación sexual”. La iglesia católica uruguaya, es cierto, fue contra, mas el mandatario José Mujica tiene intención de promúlgala lo más breve posible.

 En Brasil el tema homosexualismo ganó destaque en las últimas semanas, no porque tenga llegado proyecto semejante a una de las casa legislativas, mas porque el presidente de una de las más importantes comisiones  de la Cámara de Diputados, la de los Derechos Humanos, el pastor evangélico y Diputado Marco Feliciano, es conocido por su postura declaradamente contra los homosexuales, siendo a él atribuido declaraciones no solo de matriz homofóbicas, pero también racistas.  Eso provocó la movilización de los grupos que defienden los derechos de los homosexuales, de los que defienden los derechos de los negros y de otros grupos de la sociedad civil que no ha dado la paz para la comisión.  Hay de destacar que el vice-presidente de esta comisión también hace parte de la llamada “Bancada Evangélica”.

 Es de constatar que el tema sigue siendo polémico mismo en siglo 21 y aunque  vivimos en  un estado laico los intentos de legalizar el casamiento entre personas del mismo sexo y extender a las parejas homosexuales los mismos derechos que tienen las parejas heterosexuales siempre esbaran en cuestiones de matriz religiosa, trayendo de fondo, en verdad, lo preconcepto que hace parte de cada uno que utilizan se de la palabra de Dios solo para legitimar su discurso de reprobación a la práctica de homosexualismo. Cierto es que según esta escrito en la Biblia Sagrada “Debemos amar al próximo como a nosotros”. Así, debemos permitir al próximo los mismos derechos que queremos para nosotros.
Tony Araújo – Periodista

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